viernes, 12 de agosto de 2016

47. Gnomos leyendo el periódico

Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes
Imagen: Romain Sureau



Bajo las podridas tablas de un puentecillo de madera, en el bosque, están sentados dos gnomos, ambos un palmo de largos. Los hábitos frailunos y las capuchas que se han colocado en la cabeza son azul cobalto, y asimismo sus viejísimos y pequeños rostros se parecen entre sí como un huevo a otro huevo. En hojas secas de los árboles se leen mutuamente, con voces como susurros, las últimas noticias.

- Aquí pone que el tipo largo, delgado y oscuro, busca su pierna.
- ¿Cuál? ¿La izquierda o la derecha?
- Pero si sólo tiene una.
- Cierto, ¿se la han robado?
- No, se ha fugado ella.
- Creo que la he visto, esta mañana, en la colina pelada, a contrasol. Estaba allí sin moverse, un rato, luego dio de pronto un brinco y desapareció. No parecía feliz.
- No me extraña en absoluto, se encuentra como perdida.
- Al tipo largo, oscuro y delgado va a resultarle difícil echarle mano otra vez ¿no te parece?
- Desde luego, y más ahora que no puede moverse de su sitio.
- Lo que tiene que hacer es atraerla.
- Sí, claro, ¿pero cómo?

Hay un silencio durante un rato, luego dice el otro mellizo

- ¿Has leído que el viejísimo, y grandísimo ha sido partido por un rayo?
- ¡No! ¿Ha muerto?
- Que va. Aquí dice que sus dos mitades están estupendamente, sólo que discuten continuamente sobre quién es cada una.
- No son buenas noticias. Me gustaría volver a leer algo agradable.
- A mi también.

Otra vez un largo silencio, luego dice el primero

- La luna está mas cerca. El año pasado fueron ya siete centímetros.
- ¡Magnífico! Entonces ya no falta mucho.
- Todo lo más unos cuantos miles de años, dice aquí.
- Tendríamos que brindar por ello, yo pago.
- No, no, esta vez me toca a mi

Discutiendo amigablemente salen del escondrijo y se alejan con paso vacilante.

jueves, 11 de agosto de 2016

La historia sin fin: el viaje del héroe

Texto: Eliana Marcela Fernández en Asociación de Psicología Analítica en Colombia
Imagen: wuselarts



“Todas las cosas devienen, se elevan y regresan. Las plantas florecen, pero solo para volver a la raíz. El volver a la raíz es como la búsqueda de la tranquilidad. La búsqueda de la tranquilidad es como un movimiento hacia el destino. Moverse hacia el destino es como la eternidad. Reconocer la eternidad es la iluminación y no reconocerla trae el desorden y el mal. El conocimiento de la eternidad hace al hombre comprensivo y la comprensión amplia su mente; la amplitud de visión trae nobleza y la nobleza es como el cielo.”
Lao Tse. Tao Te King


Con este film demuestro de una forma didáctica algunos aspectos importantes de la teoría de Carl Gustav Jung en los conceptos del arquetipo del héroe, de la iniciación del masculino y cómo se entretejen dichos conceptos para lograr la individuación. He escogido de entre muchas películas que tocan el tema del viaje del héroe “La historia sin fin”, porque muestra de una manera evidente las pruebas que debe pasar el héroe para lograr su cometido. Estrenada en el año 1984, para ese momento tenía unos efectos especiales maravillosos y unos personajes que aún siguen siendo muy bien caracterizados desde el punto de vista plástico y de maquillaje. Cabe anotar que el libro de Michael Ende es más rico en detalles.

El director es Wolfgang Petersen. Los personajes principales son Bastian y Atreyu, los personajes secundarios son la emperatriz, el padre de Bastian, el librero, Artax, Falkor, Morla, Urgl, Engywood, Gmork. Otros personajes: la gente que habita fantasía, el comepiedras, el duende nocturno, el caracol, el murciélago.

Para el análisis tomo como referencia a: Joseph Campbell (1) y James Hillman (2).

miércoles, 13 de julio de 2016

La historia interminable. Una singularidad cuántica literaria

Texto: Rubén Muñoz Herranz en El electrobardo
Imagen: Jian Guo



Habitualmente utilizo en los talleres de narrativa del electrobardo el ejemplo de Michael Ende para ilustrar lo que es la memoria sensorial, la imaginación y todos los porqués que explican que no es necesario haber experimentado algo para hacer un uso narrativo de ello. 

¿Cuál es el conflicto central de La historia interminable? Una Nada que no deja de crecer ha surgido y hace desaparecer a los personajes y tierras del país de Fantasía. Ende no solo emplea esa Nada como elemento neurálgico de la trama de su libro: dota de vida propia esa no presencia que no habla, que no huele, que no se puede ver, palpar ni destruir. 

Pero está ahí, y cómo. Nos enteramos de ella por lo que cuentan los personajes de Fantasía, refugiados privados de su hogar ante su «destructivo» paso (entrecomillo el vocablo ‘destructivo’ porque los actos de la nada tampoco son destructivos, como sí lo serán los de Bastian cuando el libro avance: los actos de la Nada no se pueden catalogar, porque no corresponden a las categorías creativas que conocen los personajes de Fantasía). 

Momo de Michael Ende

Texto: Beatriz Abad en Mecánico unicornio
Imagen: Marianna



Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes.

La pequeña Momo vive en un anfiteatro en ruinas, es huérfana y viste un abrigo masculino que le queda enorme. No posee nada, y tampoco sabe el nombre de sus padres ni la fecha de su nacimiento: «que yo sepa, siempre he existido», responde cuando le preguntan. Momo es una niña extraordinariamente sensible y tranquila, que posee una manera muy particular de escuchar, por eso los demás acuden a ella en busca de consejo. Sin embargo, ella no da ninguna orientación, no predica, ni siquiera les responde: se limita a dedicarles toda su atención. De esta manera, los hombres hallan por sí solos las respuestas a sus preguntas.

Como poco a poco va corriéndose la voz de las cualidades de Momo, alrededor del anfiteatro va consolidándose una comunidad de personas atraídas por la pequeña. Como recompensa a sus atenciones, la gente le lleva comida y algunos muebles para que su habitáculo, situado debajo del monumento, resulte más confortable. También llegarán niños de todas partes deseosos de jugar con ella, porque junto a Momo los viajes resultan siempre más fantásticos, los peligros más arriesgados y las aventuras más emocionantes.

jueves, 19 de mayo de 2016

42. El nombre verdadero

Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes
Imagen: Roberto Bertero



Lo primero que hizo Adán en el Paraíso, después de que Dios le diese un “alma viva”, fue dar nombres. Dios le impone la tarea de dar un nombre a todas las cosas, a todos los animales y plantas, y –como añade expresamente la Sagrada Escritura- “como él los llamase, así se llamarían”. Este es el primer acto poético del hombre, con él comienza la historia de la humanidad.

Dar un nombre –no sólo una designación, sino su verdadero nombre- a las cosas y a los seres todavía anónimos es la más íntimamente humana de todas las facultades humanas, sólo por medio de ella se pone el hombre en contacto con lo conocido, sólo así se vuelve todo ello realidad, en cierto sentido parte de sí mismo, al mismo tiempo él separa así lo individual, lo provisto de nombre, del conjunto anónimo, como si existiera ello solo. Eso es, por así decir, un pecado necesario, pero de otro modo no puede enfrentarse al mundo, no puede convertirse en un ser consciente. A lo que no se puede distinguir de uno mismo no se le puede dar un nombre.

A mí me parece que la mayor parte de todo trabajo poético consiste en dar un nombre a lo todavía anónimo, pero el nombre verdadero cada vez, pues el nombre no verdadero, la mentira, priva de su realidad a lo nominado. No se puede poner uno en relación con ello sin perder uno mismo realidad por eso, el trabajo del poeta es algo enormemente importante, mucho más importante de lo que cree la mayoría de la gente.

41.Demasiado tonto para morir


Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes
Imagen: Adrian Borda

UN NÚMERO DE CIRCO


Biwi (primer clown) entra en la pista del circo y toca muy bien el trombón.

DIRECTOR: (segundo clown, en frac y sombrero de copa, con un grotesco bigote, entra furioso y vociferante): ¡Déjalo ahora mismo! ¡Silencio! ¡Ahora mismo digo! ¿Es que no sabes que está prohibido hacer música aquí?

BIWI: ¿Está prohibido hacer música?

DIRECTOR: Si

BIWI: ¿Aquí?

DIRECTOR: ¡Si, señor, aquí!

BIWI: ¿Por qué?

DIRECTOR:  Porque mi mujer tiene jaqueca, por eso.

BIWI:  ¿Qué tiene?

DIRECTOR: Tiene dolor de cabeza, ignorante. No se encuentra bien. Está enferma. No puede aguantar los ruidos.

BIWI: ¿Y por eso está prohibido hacer música?

DIRECTOR: Si

BIWI: ¿Ni siquiera una musiquita muy pequeña?

DIRECTOR: ¿Y eso qué es?

martes, 17 de mayo de 2016

El espejo en el espejo, Serás libre o no existirás

Imagen: Michael Ende 



¿Qué se ve en un espejo que se mira en otro espejo? ¿Lo sabes tú, Señora de los Deseos, la de los Ojos Dorados? ― Viejo de la Montaña Errante en La historia interminable.


El inconsciente, ese otro lugar al que nuestra conciencia no alcanza, quedó definitivamente separado de la razón en los albores de la Modernidad. La mente interior, con sus visiones y espacios oníricos, sólo podía aceptarse cuando aparecía domesticada por las teorías científicas. De otro modo era rechazada hacia los territorios exteriores, hacia la locura. El pintor Edgar Ende (1901-1965) creó una obra que rompió esta impostura de la racionalidad, ahondó en introspecciones para pescar las imágenes y visiones más puras e incorruptibles para los procesos conscientes. Aunque se le tildó de pintor surrealista, nunca pretendió reflejar el mundo de las ideas con símbolos oníricos. Cada pintura era el resultado de una metodología visionaria única: el artista se encerraba en su estudio, donde se concentraba en alejarse de todo pensamiento. Apartando de sí toda intención, toda emoción previa, la mente terminaba mostrando imágenes cuyo significado era inexpresable y que le sorprendían a él mismo. Estas visiones se convirtieron en la materia prima de sus obras, mostrando sus deliberados paseos por el inconsciente.

Su hijo, el escritor Michael Ende, representó este proceso de recuperación creativa en La historia interminable (1979). En el Pozo Minround, Yor, el minero ciego, desenterraba cada día los sueños olvidados por la humanidad. Este personaje, al igual que su padre, huía de la influencia del materialismo. Así conseguía unas imágenes que, sin la resonancia de su creador, podían generar ideas y sentimientos en los espectadores, ayudándoles a conformar su identidad a través de su experiencia estética. Cinco años más tarde, en 1984, Ende presentó una obra en la que treinta relatos surrealistas se mezclaron con las pinturas de su padre en un extraño híbrido creativo: El espejo en el espejo (Cátedra Letras Populares, 2014). A la pregunta formulada años atrás a través del Viejo de la Montaña Errante, la mejor respuesta son unas narraciones que reflejan, como un espejo en otro, las infinitas posibilidades de la existencia.

Recopilatorio de los mejores artículos en español sobre la vida y obra de Michael Ende, autor de La historia interminable y Momo. Escritor alemán de la postguerra, nacido en Garmisch-Partenkirchen, el 12 de Noviembre de 1929 y muerto el 28 de Agosto de 1995 en Stuttgart,

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