jueves, 10 de abril de 2014

10. Un monicaco se esconde


Texto: Michael Ende en El libro de los monicacos
Imagen: The wizard's cottage de Alicechan



El padre llama a Mariquita Greña,
que en asustar a los demás se empeña.
¡Ya se ha escondido!

Es cosa de aguzar bien el oído.
Ella ríe: “Ji, ji, buscad, buscad,
no me hallaréis ni por casualidad”



¿Dónde se habrá metido?
Y los padres la buscan desolados:
por aquí, por allí…, por todos lados.

¿Qué le habrá sucedido?
Otra vez a aguzar bien el oído.
Ella ríe: “Je, je, buscad, buscad
las vais a pasar negras de verdad”

Ni el más leve sonido.
Nadie, nadie dará con su escondite;
no hay, en lo de esconderse, quien la imite.

De pronto, Mariquita,
de ver que no la ven, tiembla, se espanta,
siente hacérsele un nudo en la garganta,
se busca, no se encuentra…, y al fin grita:
¿Dónde estoy, mamaíta?

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