martes, 2 de febrero de 2016

40. Sala de espera de última clase

Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes



Durante 28 años, un hombre viaja todas las mañanas (incluso domingos y festivos) en el tren de cercanías a la ciudad, a su oficina, y de regreso por la tarde a casa. En el trayecto le llama siempre la atención una casa que está aislada. Es una construcción en ladrillo rojo, de un piso, no muy grande, un poco ruinosa. Pero no hay en ella ningún cambio con el paso de los años. A veces al hombre le parece ver un pálido rostro detrás de una de las ventanas. Hay alguien que hace señas, que parece mover la mano, pero el hombre no está seguro de que eso vaya dirigido a él. Un día decide ir al fondo del asunto, pero retarda el momento una y otra vez porque lo detiene un vago terror. Finalmente baja del tren en el pequeño apeadero y se dirige a la casa. Busca un timbre, pero no hay. Como la puerta de entrada sólo está entornada, la abre y entra. Al principio no consigue ver nada, todo está en penumbra. Huele a falta de ventilación, como en un armario de ropa vieja. Poco a poco va notando que se halla en una sala inmensa, mucho más grande de lo que la casa aparenta ser exteriormente. Hay por todas partes cientos de personas grises, demacradas, difusas, de pie, sentadas sobre bultos en el suelo. Hombres y mujeres, ancianos y niños. Hay en el aire un susurro difuso y general, como si todos musitaran oraciones, palabras que se repiten incesantemente, letanías en un lenguaje incomprensible.

- ¿Esto qué es? –pregunta el hombre, inquieto.

Un niño, pequeño y gris, que está sentado cerca de él, responde con voz monótona:
- Ya lo ves. La sala de espera de última clase.
- ¿Y qué hacéis aquí?

El niño le mira con antipatía.
- Qué vamos a hacer. Esperar. 
- ¿Mucho tiempo ya?
- Sí –dice despacio el niño-, mucho tiempo ya.

El hombre continúa andando entre la masa de sombras. La garganta se le reseca, le resulta difícil hablar. Finalmente pregunta, sin mirar directamente a nadie en concreto:
- ¿Están esperando a un tren?

Un viejo, sentado sobre un gran baúl, sacude la cabeza.
- No, no, a un tren no. Pero hemos llegado a tiempo.
- ¿Quiénes son? –pregunta el hombre, y el viejo responde con un susurro:
- Las posibilidades, sí, se podría decir que somos tus condicionales, habría, sería, llegaría a ser …

Todas las figuras que están alrededor hacen suyas esas palabras y las repiten una y otra vez, asintiendo con la cabeza.

El hombre ve a una mujer joven, que le resulta conocida, aunque sabe que nunca la ha visto. Se la podría considerar bella si no pareciese toda ella como hecha de telarañas.
- ¿Qué esperan? –le pregunta él.
- A ti –dice ella. Sus ojos parecen estar ciegos-. Pero ahora ya no, todo ha pasado, habría podido ser ...  

El hombre comprende de golpe, quiere huir, le asalta una especie de pánico. Se abre camino sin miramientos pero ya no hay puerta.


0 comentarios:

Publicar un comentario

Recopilatorio de los mejores artículos en español sobre la vida y obra de Michael Ende, autor de La historia interminable y Momo. Escritor alemán de la postguerra, nacido en Garmisch-Partenkirchen, el 12 de Noviembre de 1929 y muerto el 28 de Agosto de 1995 en Stuttgart,

Aquel que quiera hacer magia, tiene que poder aplicar y dominar su capacidad de desear.. Con la tecnología de Blogger.

Featured Post Via Labels