viernes, 26 de enero de 2018

45. Un malentendido

Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes
Imagen: Dreamstime



El pintor S. me ha invitado a su taller, en A. Durante la conversación, me enciendo maquinalmente un cigarrillo, pero no encuentro cenicero (S. no es fumador). En la mesa que tengo delante veo un plato de cartón, sobre él unos restos de salchichas, mostaza reseca, unos mondadientes, en mi inocencia sacudo, sin querer hacer nada malo, la ceniza en el plato de cartón.

- ¡Pero por Dios!- exclama horrorizado S.-, ¿qué está usted haciendo? ¡Eso es un objeto de J.B!

Resulta que el mundialmente célebre personaje con sombrero estuvo unos días antes de visita en casa de S. Después de tomar juntos un piscolabis, había echado un spray fijador en las sobras y firmado el plato de cartón por detrás. Ahora se trataba de una obra de arte y valía muchos miles de marcos.

Mi contrita propuesta de firmar yo también el plato de cartón y crear así una doble obra de arte es rechazada sin sonrisas, como si, en el Ashram del gran Baba, yo hubiese propuesto echar también un poco de ceniza sagrada de la vasija.

Comprendo: una obra de arte es lo que un artista importante declara obra de arte.
Queda sólo una pregunta: ¿quién declara artista importante al artista importante?
Por otra parte: ¿quién podría ser mas competente para tal cosa que un artista importante, o sea él?

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Michael Ende, biografía y artículos en español que abordan la vida y obra del escritor alemán de la postguerra, autor de La historia interminable y Momo.

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