viernes, 23 de febrero de 2018

42. Una mala noche

Texto: Michael Ende en El libro de los monicacos
Imagen: Bernhard Oberdieck


Una noche un niño se despierta
en medio de una pesadilla horrenda
“¡Mamá! ¡Mamá!”, llama a su madre,
pero nadie en casa responde
y lleno de miedo va el pobre
corriendo al cuarto de sus padres

¡Las camas sin abrir! ¡Están vacías!
Siente escalofríos y tirita,
y entonces se acuerda de repente
que sus padres, aquel día, se han marchado
y en la casa, oscura y grande, lo han dejado
muy solo, solo a él completamente

“No hay que tener miedo”, piensa el niño
“He de ser valiente”. Y derechito
va su cama y se echa otra vez.
Más tan nervioso y adormilado estaba
que confunde cabecera y pie de cama
y se acuesta justamente al revés.

Como allí todo está muy oscuro,
escucha sigiloso e inseguro,
y el corazón le late como loco.
¿qué ha sido eso? ¿Qué es lo que ha sonado?
¡Ha sido un ruido! ¡en la habitación de al lado!
Aunque se haya oído tan sólo un poco…

El niño contiene la respiración
todo lo que puede, lleno de pavor
“¿Es que habré oído mal? ¿Será sólo un sueño?”
¡Que no, que no! Que está muy claro:
¡Alguien respira dentro del armario!
¡Y más que un respiro parece un jadeo!

¡Crac, cric, crac!, cruje el entarimado
¡alguien va a escondidas marcando el paso
Aunque procure no hacer ruido!,
El niño se esconde bajo su manta,
¡pero el escondite no sirve de nada,
Pues lo sigue oyendo incluso allí metido!

Tiembla igual que si tuviera fiebre:
bajo la cama algo se mueve
¡Sí, sí, seguro, claro lo ha oído!
Y sin poder ya más soportarlo
abandona la cama de un salto
“¡Estoy perdido!”, piensa “¡Estoy perdido!”

Busca entonces la luz a tientas,
Pero la llave no da con ella
¡Y la puerta tampoco está ya!
Y es que al revés estaba acostado.
Anda perdido de lado a lado
sin orientarse en la oscuridad.

El niño entonces se echa a llorar
¡Peor fue el remedio que la enfermedad,
pues de este modo le entró más miedo,
sale corriendo y choca con algo:
“¡Plaf!”, cae una silla “¡Cras!”, un vaso,
que se hace añicos por todo el suelo.

Como en la pesadilla, corre que corre,
llega a otro cuarto, no sabe a dónde.
En algún sitio quiere esconderse.
Sigue oyendo ruidos y un traqueteo
como si hubiera un gigante negro
y sus cadenas arrastrando fuese

Por la escalera pretende huir,
quiere escapar, quiere salir,
más no consigue abrir la puerta.
Muerto de miedo, en un rinconcito
va y se acurruca el pobre niño
¡Qué miedo tiene! ¡Ay, cómo tiembla!

El tiempo pasa oscuro y lento
y los minutos se hace eternos.
Estar despierto procura en vano:
lo vence el sueño y se queda dormido,
acurrucado en el descansillo
de la escalera, ya casi helado. 
De pronto se enciende una luz muy clara,
abre los ojos y ve allí a dos caras:
¡Las de sus padres! ¡Por fin han vuelto!
Su padre entonces lo coge en brazos,
Lo lleva a la cama, hasta su cuarto,
deseando que tenga felices sueños.

La madre lo besa con gran cariño
“¿Qué te ha pasado, mi pobre niño?”
Le da vergüenza admitir su miedo
“Nada”, contesta “Ya sabes que yo…
no tengo miedo… ¡Ya soy mayor!
¿Dónde estuvisteis todo este tiempo?

“En casa del tío” Y muy bajito ya
Pregunta el niño: “¿Verdad, mamá,
Que el próximo día volveréis luego?”
La madre sonríe “¡Pues claro, hijo!”
Y cierra los ojos, cansado el niño,
Pero tranquilo al oír aquello

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Recopilatorio de los mejores artículos en español sobre la vida y obra de Michael Ende, autor de La historia interminable y Momo. Escritor alemán de la postguerra, nacido en Garmisch-Partenkirchen, el 12 de Noviembre de 1929 y muerto el 28 de Agosto de 1995 en Stuttgart

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