domingo, 29 de abril de 2018

26. Las quejas de un monicaco

Texto: Michael Ende en El libro de los monicacos
Imagen: Tom McGrath


Cuando canto a pulmón lleno,
y no es tan malo mi estilo,
me advierten: “¡Menos escándalo!,
cantar está prohibido”.

Cuando vengo de jugar,
verdad que no muy limpio…,
dicen siempre: ¡Ten cuidado!
mnchar está prohibido

Si vestidos de astronauta
al tejado nos subimos,
pronto gritan desde abajo:
“¡Se terminó, prohibido!”

Si juego al futbol en casa,
y la alfombra no retiro,
“¡Guarda ese balón!”, me ordenan
otro juego prohibido.

Si en mi cartera descubren
que he capturado algún bicho,
una simple rana muerta…,
“¿Ranas muertas?, ¡prohibido!”

Si metido en la bañera,
maniobro con mis barquitos,
oigo: “¡Qué inundas la casa!”
chapotear, prohibido

Cuando enciendo alguna hoguera,
que es más bien un fueguecito,
dicen que aún soy “muy pequeño”
y hacer fuego, “¡prohibido”!

Si arreglo un despertador
porque falla el mecanismo,
“¡Niño, desarmar relojes
te lo tengo prohibido!”

Cavilando, me pregunto:
¿Qué demonios es lo que está tolerado?

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