5.2.19

29. El poste indicador

Texto: Michael Ende en El libro de los monicacos
Imagen: Winterkeep


Tu ruta era segura
y se te ha vuelto incierta.
Aguardando a la puerta
está la noche oscura.

Será noche cerrada,
y el rumbo no hallarás.
Preguntándote estás
en una encrucijada.

Te ha tendido un letrero
su brazo de bondad:
“Al Lago” “A la Ciudad”,
dice el tosco tablero.

Tu rostro resplandece:
¡has hallado el camino!
Leal a su destino,
el poste permanece.

Él no aprendió a leer:
lo que indicado está
no sabe ni sabrá,
más cumple su deber.

Ni a la Ciudad ni al Lago
irá en todos sus días.
Dio muchas alegrías,
y nada obtuvo en pago.

De la misma manera,
gente conocerás
que son nada más
que postes de madera.

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