29.5.19

32. El gran faquir Ramasarán

Texto: Michael Ende en El libro de los monicacos
Imagen: Raymond

 
 
El gran faquir Ramasarán
todo lo sabe hacer:
en su tabla de pinchos se coloca
y se mete tizones en la boca.
¡Vaya tío! ¡Qué ser!


El gran faquir Ramasarán
me pasma siempre a mí:
un frío tal no había quien lo soporte,
disfrazado, ahí lo ves, de Polo Norte
¿por qué se viste así?

El gran faquir Ramasarán
hay veces que me asusta:
no existe, haciendo el pino quien le venza,
y forma con sus piernas una trenza,
¿será que eso le gusta?

El gran faquir Ramasarán
asombra donde esté:
ve con qué prontitud puede quedar
calvo como una bola de billar.
Yo digo: ¿para qué?

El gran faquir Ramasarán
con todo riesgo apecha:
acribillado el cuerpo de alfileres,
no brota sangre alguna,
¿qué más quieres?.
Pero, ¿a quién aprovecha?

El gran faquir Ramasarán
descansa a su manera:
se envuelve en blancas túnicas glaciales,
y las deshiela sobre los chavales.
Si para algo sirviera…

El gran faquir Ramasarán
te deja turulato;
pero con tanta magia y fantasía
cualquiera de nosotros haría
que fuera más sensato.

El gran faquir Ramasarán
en ello no se afana:
parece ser que juzga muy pequeña
la opinión general, y la desdeña.
Porque le da la gana.

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