18.10.19

46. Mi padre

Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes
Imagen: ---




Mi padre vivía
en una costa arcadia,
bañada por las olas
del Mar Glacial.
Allí gobernaba, como paciente rey,
su desierto reino.

Navegó en barcos cimbreantes
con bosques de mástiles
a través de cielos sombríos
y de llanuras de geometría,
pero en su armada
cada barco tenía el mismo nombre:
soledad.

Una vez, en la playa de Occidente
encontró una botella mensajera
con esta petición:
nosotros, habitantes de lo hondo,
rogamos a quien lo encuentre
que nos invente.
Construyó, pues, mi padre un batiscafo
en forma de ojo gigante.
Apenas tenía entonces doce años:
¡Era, en verdad, un niño prodigio!
Sentado en su ojo
se hundió en lo profundo
más hondo y más hondo.
Encendía en las tinieblas
la luz de su ojo y miraba.

Y lo que halló en el Más Allá de los fondos
lo apuntó fielmente
en su enciclopedia
del mirar asombrado y sin palabras.
Ambas cosas aumentaron con los años.
Así el niño prodigio se volvió
maestro del asombro.

Más una mañana a eso de las cinco
el ojo volvió
vacío y apagado
a la superficie.

Puede que de pronto
una pequeña impaciencia
a él, al paciente, lo impulsara
a abandonar el ojo protector
para asir con las manos
lo inasible.

Y fue eso, con efecto,
el más increíble de todos sus hallazgos,
había llegado al inicio
por fin.
Pero al no haber allí nadie,
nadie le creyó

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